Qué gráfica puedes poner en tu PC
Las cuatro comprobaciones que deciden si una gráfica te vale, en orden.
La ranura
Prácticamente cualquier placa de escritorio de la última década tiene una ranura PCIe x16, y las gráficas actuales van ahí. Las versiones distintas de PCIe son compatibles entre sí hacia atrás y hacia delante, así que esta comprobación se supera casi siempre.
El matiz: en algunas placas la ranura larga no siempre trabaja a x16, sobre todo si ocupas ranuras M.2 o de expansión adicionales. Está en el manual de la placa, en la tabla de conflictos entre ranuras.
La fuente
Aquí se cae la mitad de las compras impulsivas. Mira dos cosas: la potencia que recomienda el fabricante de la gráfica y los conectores que pide. Una fuente con vatios de sobra pero sin los conectores adecuados sigue sin servir, y los adaptadores baratos son una mala idea en cargas altas.
Si no sabes qué fuente tienes, ese es el primer paso y no se puede saltar: no hay forma de leerla por software.
El espacio
Las gráficas de gama media y alta son largas, anchas y pesadas. Mide el hueco real de tu caja desde el soporte trasero hasta donde empiezan las bahías o los cables frontales, y compáralo con la longitud publicada de la tarjeta. Comprueba también el grosor: muchas ocupan tres ranuras, y la tercera puede tapar puertos que estabas usando.
- Longitud disponible, en milímetros, hasta el primer obstáculo real.
- Grosor en número de ranuras, contando la tapa trasera de la caja.
- Altura desde la placa hasta el lateral, que es lo que choca con los ventiladores laterales.
- Si el conector de alimentación sale por arriba, el hueco que necesita el cable para doblar sin forzarse.
El resto del equipo
Una gráfica muy superior al resto del ordenador rinde por debajo de lo que promete, sobre todo a resoluciones bajas. No es una incompatibilidad —funciona— pero sí una razón para replantear dónde va el dinero.
Cuánto exactamente depende de cada juego y de cada configuración, y solo se puede afirmar con mediciones del propio equipo. Desconfía de cualquier cifra tajante que no venga acompañada de cómo se ha medido y con qué resolución.
El orden en el que conviene mirarlo
Ranura, fuente, espacio y equilibrio. En ese orden, porque cada paso descarta más rápido que el siguiente y porque el segundo es el que más compras frena. Si los cuatro pasan, la compra es defendible; si uno se queda en «no lo sé», ya sabes qué dato buscar.
Comprueba la gráfica que estás mirando
Introduce el modelo y te decimos qué encaja, qué no y qué se queda sin comprobar porque falta un dato.
Dudas que salen con esta guía
¿Puedo poner una gráfica PCIe 5.0 en una placa PCIe 3.0?
Encaja y funciona: el conector es el mismo y las versiones son compatibles hacia atrás. Lo que cambia es el ancho de banda disponible, y cuánto se nota depende del modelo y del juego. Es una decisión de rendimiento, no de compatibilidad.
¿Necesito cambiar el procesador al cambiar la gráfica?
No como requisito. Solo pasa a ser recomendable cuando el procesador es el que marca el techo en lo que tú juegas, y eso se ve midiendo en tu equipo, no en una tabla genérica.
¿Y el monitor?
Es la parte que más se olvida. La resolución y la tasa de refresco de tu monitor deciden cuánta gráfica te hace falta de verdad. Comprar muy por encima de lo que tu pantalla puede enseñar es la forma más silenciosa de tirar dinero.

